Historia del Club Atlante

27/08/2009 | 19:46 hrs.

El Club de Futbol Atlante SA de CV nació el 18 de abril de 1916, actualmente juegan en el Estadio Olímpico Andrés Quintana Roo de Cancún. Pertenecen al Grupo Pegaso que encabeza Alejandro Burillo y su presidente es Miguel Ángel Couchonal.

 

Los Potros de Hierro han sido campeones de Liga en tres ocasiones: 1946-1947, 1992-1993 y Apertura 2007. En la Copa ganaron los torneos de: 1950-1951 y 1951-1952; y de campeón de Campeones tienen otros dos: 1942 y 1952.

 

La dirección técnica del conjunto está a cargo de José Guadalupe Cruz y las figuras que más huella dejaron en el club fueron: Horacio Casarín, Felipe Diente Rosas, Ricardo Antonio LaVolpe, Rafael Puente, Evanivaldo Castro Cabinho, Luis Miguel Salvador, Miguel Herrera, Wilson Graneolati y Sebastián González Chamagol.

 

Los jugadores actuales más representativos son: Federico Vilar, Gabriel Pereyra, Christian Hobbit Bermúdez y Giancarlo Maldonado.

 

La siguiente historia la forjó éste equipo:

 

Es pura tradición, un equipo del pueblo. Lo arraigado de sus colores, los jugadores que han portado su playera y su fundación en 1916, lo comprueban. Son un clásico, son los potros, el equipo azulgrana. El Atlante es historia.

 

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Con su trote, los Potros de Hierro han cabalgado las páginas de la historia del Fútbol Mexicano, dejando tras la polvareda de su origen,  una marca de recuerdos, anécdotas y triunfos en la mente de su fiel afición.

 

El inicio…

 

El 18 de abril de 1916, es el inicio de la historia. Muy cerca de donde ahora se encuentra la Federación Mexicana de Fútbol, en la esquina de las calles de Sinaloa y Valladolid, un grupo de jóvenes reunidos y comandados en la cancha por Trinidad Martínez y su hermano, Refugio El Vaquero Martínez, comenzaron a tocar la pelota.

 

De inicio, por el lugar, por la calle, por el sentido de pertenencia, su primer nombre fue Sinaloa. Así, comenzó a rodar el balón en los humildes llanos. Posteriormente, el nombre cambiaría para que ahora el equipo de la Colonia Roma se llamara Lusitania, en honor a un barco hundido en la Primera Guerra Mundial. El Fútbol tomaba color, se vivieron varios partidos ante el Condesa, rival de la zona, y algunos otros cuadros que arribaran para jugar. Así comienzan todas las historias, desde abajo.

 

Decidieron cambiar nuevamente. El nombre de Lusitania no convenció a todos y ahora, con un nombre atípico, el equipo saldría a los encuentros: U-53, en honor a un submarino de la Primera Guerra Mundial.  Refugio Martínez continuaba como líder del equipo y financiaba lo poco que se tenía, incluso balones y primeros uniformes.

 

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La buena integración del grupo llevó a que el buen juego también se diera. Algunos de los jugadores de aquella época: Luis y Agustín Pérez, “El pata dura” Rojas, “El compadre” Cosme Pérez, Guadalupe Hernández, Daniel Oliva y Luis Romero.

 

En 1920, probaron lo que sería dar el salto al profesionalismo y jugaron ante el España, uno de los cuadros de la Liga Mayor. Subestimados y ante la sorpresa de todos, se impusieron 2-1.

 

El mantener económicamente el equipo fue complicado y el cuadro con el nombre de U-53 desapareció. José Inés de la Mora tomó al equipo, con él, podríamos estar hablando del primer Presidente de la escuadra.

 

El equipo era de los llamados de barrio, con dificultades para armarse y hacerse de los instrumentos necesarios para jugar. Pero con la llegada de De la Mora, las cosas mejoraron y la polvareda que dejaban los trotes en la cancha, dejaron ver un mejor futuro.

 

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Ahí, llegó el momento. Refugio Martínez propuso el nombre de Atlante, pues se había perdido cierta identidad y se jugaba sin una palabra distintiva para el equipo.  Atlante se tomó después de una reducción al nombre de Océano Atlántico, escenario de varios acontecimientos de guerra, victorias y derrotas. Pura historia, como el mismo equipo.

 

Los colores comenzaron a brillar…

 

El ingreso al campeonato del Distrito Federal fue complejo, pero lo lograron y con méritos; lograron acceder después de haber sido rechazados, la historia que ya tenían, su esencia, su nivel y el arrastre que poseían eran dignos de un torneo de esa magnitud. Para 1928, algunos de sus jugadores que mostraban otra mística, fueron convocados a los Juegos Olímpicos con la Selección Nacional.

 

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En los años 30, pese al buen equipo que se tenía, los títulos no llegaron pues el Necaxa dominaba y tenía un gran equipo que no dejaba nada para nadie. Entre los jugadores, estaban: Manuel y Felipe y Juan Rosas, Miguel Ángel Carreño, Rafael Farias, Rodrigo Servín y Miguel Zarate.

 

Horacio Casarín debutó con el Atlante el 28 de junio de 1942, en el Parque Necaxa, ante el América, aquella vez la victoria fue para los azulgrana 5-3. El profesionalismo, apenas estaba por llegar.

 

Atlante fue de los fundadores de la Liga Profesional en el año de 1943, episodio fundamental y fecha histórica para México y su deporte.

 

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El primer gran triunfo…

 

La primera gloria llegó en la Temporada 1946-1947. La polvareda del llano se esfumó para dejar ver con claridad a un equipo campeón. En aquel entonces, el equipo lo conformaron: Villavicencio, Ramos, Medina, Arizmendi, Scarone, Pepe Gutiérrez, Valtonrá, Meza, Segura, Nicolau y Horacio Casarín.

 

En 1979, el goleador Evanivaldo Castro “Cabinho” llegaría al Atlante procedente de los Pumas de la U.N.A.M. Quien, por cierto, posteriormente se colocaría como el máximo anotador del Club, con 102 goles en su cuenta personal.

 

En 1982, llegaría un subcampeonato de Liga y un año después lograrían la Copa de Campeones de Concacaf al vencer 6-1 en Ida y Vuelta al SV Robinhood, de Surinam. Sería su primer título internacional.

 

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Hubo muchos cambios para el equipo en los años siguientes, incluso un cambio de dueño. El General José Manuel Núñez vendería el equipo a Fernando González. Posteriormente el equipo se mostraría bajo el patrocinio del IMSS.

 

Derecho de piso…

 

Como todo proyecto, la consolidación tardó en llegar y costó trabajo. El Atlante descendió en dos ocasiones posteriores al título, aunque la capacidad y los merecimientos le permitieron ascender de nuevo en el torneo posterior a su pérdida de la categoría.

 

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En la temporada 89-90, descendieron los Potros después de una mala campaña, primero con Rafael Puente al mando y después con el argentino Carlos Rodríguez. En la final por el ascenso, el 17 de julio de 1991, derrotaron al Pachuca en una eliminatoria que llegó a un tercer juego y que en penales, el arquero Félix Fernández anotó el definitivo en muerte súbita, para dejar todo con marcador de 9-8. Volvían a la Primera División.

 

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Una nueva idea…

 

El estilo. Ricardo Antonio La Volpe dirigiría a los Potros para la temporada 1991-1992. Fue portero del equipo y el reconocimiento e identificación fueron inmediatos. Se desarrolló un estilo y una mística que tiene su alcance hasta estos días en Atlante, buen Fútbol y juego ofensivo.

 

La campaña sería para el León, pero el Atlante llegó hasta las semifinales para caer con el Cruz Azul. La inestabilidad desaparecía y una buena época para el club se acercaba.

 

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El campeonato de Liga se daría en la temporada 1992-1993. Calificaron en la posición 10 de la tabla y derrotaron al superlíder Necaxa, con marcador global de 5-2; después, en la antesala de la final eliminarían al León, para llegar contra el Monterrey al último partido.

 

En la Final dieron grandes juegos, fieles a un estilo ofensivo para conseguir un global contundente de 4-0. Aquel equipo estuvo integrado por: Félix Fernández, Raúl Gutiérrez, José Guadalupe Cruz, René Isidoro García, Luis Miguel Salvador, Daniel Guzmán, Wilson Graneolatti, Roberto Andrade, Guillermo Cantú, Miguel Herrera y Pedro Massacessi. Bajo el mando de Ricardo La Volpe.

 

Aquella generación, aparte de ser fundamental para el Atlante, lo fue para el Fútbol Mexicano. La gran mayoría de los jugadores se convirtieron en Directores Técnicos, Auxiliares o Directivos exitosos. Fue un legado enorme el que dejó el Atlante de la 92-93.

 

Nuevas formas, otro equipo…

 

Llegaron los Torneos Cortos y con ellos altibajos para el Club. En el Invierno 96, Toros Neza los dejaría fuera de los Cuartos de Final con un global de 9-2. Los Potros habían sido Superlíderes y cayeron apenas en la primera fase de la Liguilla.

 

Así, en el Verano 1997 se quedarían en la misma fase de Cuartos, ante Necaxa; en el Invierno 97, se quedarían en Semifinales ante La Máquina del Cruz Azul; en Invierno 1998, el Toluca también los dejaría fuera en Cuartos. Los resultados no alcanzaron para la corona, pero el nivel los mantuvo en varias Liguillas consecutivas.

 

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A partir de 1998, el equipo recayó y las condiciones adversas los llevaron a descender en el año 2000, después de perder la lucha por no dejar atrás el máximo circuito ante el León.

 

El equipo tuvo la posibilidad de quedarse, el torneo se iba a ampliar a 20 equipos y pudieron jugar una “promoción” ante el Veracruz, el campeón de la Primera A, para derrotarlos con global de 4-1. Lograron la permanencia y la historia, de nuevo fue en ascenso.

 

Resurgir…

 

Bajo el mando de Miguel Herrera, se logró un gran equipo, de los más representativos del Atlante en la historia. En la cancha, los nombres de: Sebastián González “Chamagol”, Luis Gabriel Rey, Fernando Arce, José Joel González, Víctor Pacheco y Paulo Serafín. Todos sin duda, cobijados y comandados por uno de los nuevos símbolos potros, el arquero Federico Vilar, que se ganó el respeto y la admiración, no sólo de esa afición, sino del Fútbol Mexicano.

 

Un grave problema fueron las entradas, el arrastre que tuvo el equipo en sus distintos escenarios, en diferentes épocas: El estadio Azulgrana, el Neza 86 y el Estadio Azteca…lo que provocó buscar una solución y el cambio de sede fue la opción.

 

En Cancún, campeones…

 

El 14 de mayo de 2007, en Cancún se hizo el anuncio, el Atlante jugaría en Quintana Roo. Los rumores y las negociaciones tardaron en concretarse, pero se dio el anuncio y una nueva plaza tendría Fútbol de Primera División. La afición en Cancún vería en el Estadio Andrés Quintana Roo, remodelado y ampliado, a los azulgranas jugar en casa.

 

Los resultados fueron inmediatos. El cuadro peleó el primer lugar de la competencia y llegó a la Liguilla del Apertura 2007, donde dejó a Cruz Azul y Chivas en el camino. La gran final se jugó en Cancún, después de una ida con empate a cero. Fue un juego muy parejo, pero las anotaciones de Giancarlo Maldonado y Clemente Ovalle, con un gran disparo, abrieron el camino para el tercer campeonato atlantista. Ismael Iñiguez descontó y el 2-1 se concretó. Primer torneo en la nueva sede y título. Atlante era campeón.

 

El equipo fue dirigido por José “Profe” Guadalupe Cruz y el equipo monarca era el siguiente: Federico Vilar; Daniel Guerrero, Gerardo Castillo, David Muñoz, Andrés Carevic, Clemente Ovalle, José Joel González, David Toledo, Gabriel Pereyra, Christian Bermúdez, Giancarlo Maldonado, Alain Nkong, Arturo Muñoz y Daniel Alcanzar.

 

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Muestra internacional…

 

En otra participación internacional, llegó el turno de jugar la Liga de Campeones de Concacaf 2009, que ofrecía un boleto para el Mundial de Clubes a jugarse en diciembre de ese año. Tuvieron que dejar atrás a Impact de Montreal, Olimpia, Joe Public, Houston Dynamo y Santos Laguna, en semifinales, para arribar a la Gran Final, ante el Cruz Azul.

 

La ida en el Estadio Azul quedó 2-0 a favor de los Potros, lo que ya representaba una ventaja considerable y tentativamente definitiva, Fernando Navarro y Christian Bermúdez anotaron los goles. El partido de vuelta concluyó cero a cero y Atlante levantaba un nuevo trofeo. Campeones de Concacaf a nivel de clubes y segundo título en sólo dos años jugando en Quintana Roo. Federico Vilar alzó el título y los Potros ganaban su pase para ir a Abu Dhabi a fines del 2009, para jugar el Mundial de Clubes.

 

Una de las vitrinas más grandes a nivel de clubes, permitirá ver al Atlante competir ante los ojos del mundo.

 

La historia se sigue escribiendo, el potro sigue cabalgando y con sus pisadas marca triunfos, alegrías y pasiones, en las páginas azulgranas del Fútbol Mexicano.




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