Historia de La Piedad

27/08/2009 | 19:52 hrs.

Fundado en 1951, el Club de Futbol Reboceros de La Piedad juega en la Liga de Ascenso del balompié nacional. Su casa es el Estadio Juan N. López.

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La plantilla es dirigida por Félix Cruz. En el Verano 2001 fueron campeones de un Torneo Corto de la Primera División A.

Los jugadores más recordados que pasaron por el club son: Héctor Pulido, Ramón Morales y Carlos Morales.

El plantel actual tiene gente como: Edgar Quesos González, Bosco Frontán y Rafael Munguía.

A continuación se muestra la historia del club:

A mitad del siglo XX, la tela de un rebozo cobijó una pelota para que empezara a rodar sin detenerse en el Futbol Mexicano; la de gajos no tuvo problema en llenar de Goles toda una ciudad michoacana y así nacieron los Reboceros de La Piedad.

Primeros pasos…

La Unión de los dos equipos más importantes de la zona en 1951, el Libertad y el Independencia, dio como resultado la creación del club La Piedad, cuadro que ese mismo año engrosó las filas de la Segunda División Mexicana.

En su primera temporada la escuadra demostró de qué estaba hecha. Plagada de jugadores locales La Piedad llegó a la Final ante el San Sebastián de León, misma que ganó logrando el ascenso al máximo circuito del balompié nacional.

La directiva no valoró la calidad de aquellos elementos oriundos de la ciudad y para la Primera División trajo a la plantilla a muchos refuerzos extranjeros que no supieron portar con orgullo la casaca, lo que dio como resultado el último lugar del torneo 1952-53 y el consecuente regreso a Segunda.

El resurgimiento…

Casi 50 años pasaron los Reboceros como uno más de la División de Ascenso. En ocasiones, animaron el torneo con buen futbol, otras navegaron sin pena ni gloria; sin embargo de alguna u otra forma siguió ligado al Futbol más exigente del país.

La Piedad nutrió de futbolistas a los clubes grandes de la Primera División. En Cruz Azul debutó un futbolista en los años 60 y 70 que marcó historia con la máquina y que tuvo su cuna en esa ciudad michoacana; Héctor Pulido fue un volante de época con los celestes, ganó cinco títulos y jugó dos mundiales.

Ramón y Carlos Morales son otros dos ejemplos del balompié piedadense. Los hermanos han sido dos futbolistas que desde el inicio de sus carreras mostraron buenas hechuras y responsabilidad y, al igual que Pulido, Ramoncito se convirtió en símbolo de un grande como Chivas y Carlos ha defendido varias playeras siempre con alto nivel.

Por fin en el año 2001, en el Torneo de Verano de la Primera A, Los Reboceros de la Piedad reflejaron todo su talento ganando el ascenso en una final ante los extintos Gallos de Aguascalientes. Un marcador de cuatro goles a dos llenó de júbilo a la histórica ciudad y la casaca azul y amarilla iba de nuevo al máximo circuito nacional.

Un año después de su regreso, Los Reboceros se postraron en la cima del Torneo Verano 2002. Ser líderes generales provocó ilusión en toda la afición de La Piedad, el técnico Víctor Manuel Vucetich consiguió la proeza con trabajo y disciplina.

Claudinho, Rafael Medina, Francisco Kikín Fonseca y Almir eran algunos de los elementos que las gradas del Estadio Jun N. López, casa de los Reboceros, alentaba a seguir como verdaderos ídolos y a ganar puntos como lo hicieron en esa campaña de ensueño.

La Piedad sufrió un mal que en México es recurrente: la mala suerte del Superlíder. En Cuartos de Final el América bajó a los Reboceros de la nube y les propinó un marcador global de seis goles a dos, contundente para el ánimo de la hinchada.

Mala jugada…

De manera abrupta y sin consideración para todos los seguidores, la directiva del Club de Futbol Reboceros de La Piedad decidió vender la franquicia al siguiente torneo del liderato, el destino fue Querétaro y el balón dejó de rodar una vez.

El equipo fue a parar a la Segunda División, lugar en el que inició su historia y en la cual también sufrió su primera desaparición, en el Torneo Clausura 2006 después de malos resultados y manejos, La Piedad dejó de existir.

Y el balón vuelve a rodar…

La Federación Mexicana de Futbol, en su afán de profesionalizar a todos los niveles el balompié en el país, convirtió la Primera División A en la Liga de Ascenso, división que sólo tendrá equipos con la infraestructura necesaria para sostener un futbol de nivel dentro y fuera de las canchas.

Ese impulso llevó a los Petroleros de Salamanca a buscar un lugar que cumpliera con esos requisitos, y así trasladaron su franquicia a La Piedad para que los Reboceros cobraran vida otra vez y la ilusión de ascender renació en la  fiel población de ese municipio michoacano.

La ilusión ahí está. Constante. Como el ritmo de un telar que teje un rebozo, como un balón que no deja de buscar el gol que dé a los Reboceros de La Piedad el lugar que la historia les tiene reservado.




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